Es muy importante el efecto inmunológico y antialérgico de
la lactancia, pero no debemos perder de vista su efecto en otros aspectos como el
desarrollo psicológico y emocional, en ese encuentro único e intimo.
La lactancia materna permite
prolongar la estrecha relación que unió a la madre y al hijo durante el embarazo; constituye además un acto de amor que tiene gran repercusión en el desarrollo emocional del niño y en la relación afectiva de la madre y el hijo.
Porque
alimentar a tu bebé no es solamente darle cantidad de alimento que el organismo necesita para vivir, es una experiencia que brinda algo más que la satisfacción del hambre:
Es una experiencia emocional, por la sensación de unidad e intimidad entre vos y tu bebé.
Es una experiencia psicológica, porque muchos miedos se rinden ante el placer
Es una experiencia visual, mediante el contacto de tu mirada con la de tu hijo
Es una experiencia táctil, por la temperatura de la leche, la succión del pezón, la cercanía de los cuerpos, las caricias que acompañan este momento.
Es una experiencia gustativa, por el sabor de la leche
Es una experiencia olfativa, por el olor de la leche y por tu olor corporal que tu bebé reconoce desde el primer momento (no uses perfumes cuando das de mamar)
Es una experiencia auditiva, si le hablas, le cuentas un cuento, le cantas mientras lo estás amamantando.
El modo en que te relaciones con tu bebé durante esos momentos estará directamente relacionado con la idea que tengas de tu hijo y con el
vinculo que hayas logrado o desees establecer con él.
Las necesidades de tu hijo serán satisfechas si durante la alimentación mantienen una actitud basada en cariño, contacto y comodidad. Pero ten en cuenta que
la lactancia es un proceso al que ambos se deben adaptar.
En algunos casos antes de colocarlo en tu pecho para que coma, podes cantarle, hablarle, acariciarlo, abrazarlo, para que se sienta seguro y relajado.
Dr. Fernando Berta
Servicio de Salud Mental vía
Youtube.com