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• Según los especialistas, el grupo de personas entre los 25 y los 34 años son los que comen peor, por su ritmo de vida ajetreado, la falta de tiempo y el estrés
• Ansiedad, falta de sueño, comidas rápidas, horarios irregulares, cansancio, irritabilidad… favorecen el desgaste físico y afectan a nuestro equilibrio emocional
• Existen complementos alimenticios, como Nutridiver® de Esteve, que ayudan a restablecer los niveles óptimos de nutrientes para nuestro cuerpo y a recuperar el ánimo
¿De qué manera puede afectar la falta de nutrientes a nuestro equilibrio emocional? ¿Existe relación entre el estrés y la falta de vitaminas? ¿Qué síntomas pueden hacernos sospechar de la falta de nutrientes? Las preocupaciones, el nerviosismo, los cambios de estación y de tiempo, el desánimo, el estrés o las dificultades en el trabajo son las situaciones más habituales que nos advierten de la falta de nutrientes en nuestro cuerpo.
“Los desequilibrios del organismo pueden afectar a la respuesta de nuestras defensas y a nuestro estado de ánimo, puesto que el sistema inmunológico está muy ligado al sistema nervioso”, explica Jesús C. Gómez, experto en nutrición y vicepresidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC). Actualmente existen complementos nutricionales que pueden ayudarnos a recuperar el equilibrio emocional y la vitalidad suficiente para afrontar el día a día, como Nutridiver® de Esteve, compuesto por vitaminas y otros principios activos presentes en los alimentos y que ayudan a fortalecer nuestra salud.
El ritmo de vida ajetreado hace que cada vez sea más difícil seguir una dieta equilibrada y mantener un estilo de vida saludable. El estrés afecta a los niveles de vitamina B1, B6 y B12, fundamentales para producir energía, y al magnesio, necesario para el buen funcionamiento del sistema nervioso e implicado en el estado de ánimo. Diferentes estudios apuntan que más de la mitad de los españoles no mantiene una dieta equilibrada, mientras que “el grupo de personas entre los 25 y los 34 años son los que comen peor debido a las comidas rápidas y a los horarios irregulares”.
Para proporcionar a nuestro cuerpo la dosis diaria necesaria de nutrientes, los especialistas recomiendan seguir una dieta variada, rica en productos frescos, frutas y verduras, frutos secos y cereales, evitar el exceso de grasas y azúcar, así como el consumo de tabaco y alcohol. Asimismo, “practicar deporte ayuda a eliminar toxinas y a combatir el estrés, mientras que dormir 8 horas favorece la concentración durante el día”.
La mujer y los nutrientes en las distintas etapas de la vida
Los cambios biológicos que se producen en el organismo de la mujer hacen que ésta necesite una aportación específica de vitaminas y minerales según cada momento de su vida. En la adolescencia, los especialistas aconsejan ingerir, sobre todo, las dosis recomendadas de vitamina D hasta los 24 años, para evitar alteraciones óseas. Con el auge profesional, a menudo, llegan las responsabilidades y la falta de tiempo. Un momento en el que es fundamental el aporte de antioxidantes, como la vitamina C y E, necesarios para evitar el desgaste físico y mental.
El Omega3 y el ácido Fólico (vitamina B9) son esenciales durante el embarazo, porque favorecen el correcto desarrollo del feto y de su sistema nervioso. Además, “el 20% de las mujeres llega al embarazo con reseras vitamínico-minerales insuficientes, por lo que es muy importante mantener los niveles adecuados de nutrientes durante la edad fértil, para afrontar adecuadamente la gestación y la lactancia”, explica Jesús C. Gómez.
La conciliación familiar y laboral, a menudo, supone un sobreesfuerzo para la mujer, ocupada de las responsabilidades dentro y fuera de casa. Por ello, mantener los niveles adecuados de Hierro aumenta la capacidad física y el rendimiento. Igual de importante es prevenir la falta de Calcio en la menopausia, para evitar los posibles problemas derivados, como la osteoporosis.
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