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Un total de 25 niños y niñas, con edades comprendidas entre los 7 y los 8 años, se han sentido “pasteleros por un día” en el obrador que Bizkarra tiene en el barrio de Usánsolo, en Galdakao. Estos estudiantes de segundo de primaria de la Escuela Uribarri de Bilbao, nos sólo han podido disfrutar de una completa visita a las instalaciones donde se elaboran diariamente el pan y los pasteles de Bizkarra, sino que además se han convertido en aprendices de este goloso arte gracias al taller de dulces de San Juan en el que también han participado. En él han recibido una explicación sobre las delicias culinarias relacionados con esta fecha del solsticio de verano.
Pero la lección no ha sido únicamente magistral, ya que también han tenido la oportunidad de ponerse manos a la obra, como si fueran auténticos maestros pasteleros, realizando la decoración final de las Maris, que son junto con las Brasas una de las apuestas personales de Bizkarra para dar un toque dulce a celebración de San Juan.
Una vez que las Maris han quedado bien ornamentadas y generosamente bañadas en chocolate, los niños y niñas del Colegio Uribarri han seguido experimentando con las diversas posibilidades que ofrece el cacao para descubrir así los sabores, las texturas y las formas que se utilizan de forma habitual en el obrador.
El objetivos de esta visita son por tanto varios, en un primer término enseñarles los ingredientes naturales y el proceso de elaboración tradicional del pan y los dulces que tanto les gustan, pero también darles a conocer algunas tradiciones ligadas a los postres que, en cierta manera, ya forman de nuestra cultura.
Brujas y rescoldos
Con la caída de la tarde, el 23 de junio se transforma en una noche mágica, la de San Juan, donde los más diversos mitos y leyendas conviven alrededor de calor de las hogueras que a partir de la medianoche se prenden en la mayoría de pueblos y ciudades. Desde hace ya varios años Bizkarra ha incorporado unos nuevos elementos a esta fecha: las Maris y las Brasas.
Las primeras, unas galletas dobles con relleno de mantequilla y adornos de chocolate, dibujan la cara de una graciosa brujita, incluido su característico gorro puntiagudo. Se trata de la representación de la Bruja o Dama del Amboto, también conocida como Mari, que en esas fechas tiene por costumbre abandonar su morada en las cumbres del Amboto para ir volando hasta las curvas de otro monte, el Oiz.
Los rescoldos que deja el fuego tras arder durante toda la velada fueron la inspiración que necesitaron los pasteleros de Bizkarra para creas las Brasas. Un hojaldre rectangular relleno de cabello de ángel y que en su parte superior recuerda a las hogueras de esa noche cuando han quedado reducidas a ascuas.
Innovando en la tradición
Una de las características que más destacan en el obrador de Bizkarra es su trabajo para aunar tradición e innovación asociando dulces a fechas muy destacadas en el calendario. En este sentido las Maris y las Brasas son un ejemplo, pero ni mucho menos el único. Ahí están el turrón y las trufas de Intxaursaltsa en Navidades; los dulces de manzana y de membrillo o los higos en almíbar en otoño o las caretas de Carnaval. Además también realizan una importante labor de rescate de productos gastronómicas olvidadas, como las Mokotsas que los padrinos regalan a sus ahijados por Pascua o las Txintortas, dulces asociados a la época de matanza del cerdo. Además también están apostando por acercar elementos de otras culturas, como el Cozonac, un postre en forma de bizcocho relleno muy habitual en las mesas de Rumania y Bulgaria, que se elabora para deleitar a los comensales en días destacados.
Fuente: Servicios Periodísticos de Bilbao
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