Siempre que quieren hablar de madres en la televisión muestran mujeres con chicos en los brazos, sonrientes,dulces, cariñosas, sin una pizca de cansancio, espléndidamente maquilladas y a eso agregan maravillosas frases de posters.
¡¡Mentiras !!!
Las mamás no somos abnegadas amantes del sacrifico y aguerridas guerreras que todo lo pueden.
Las mamás lloramos abrazadas a la almohada cuando nadie nos ve, pedimos la peridural en el parto y puteamos en 17 idiomas cuando tenemos que poner el despertador a las 2 de la mañana para ir a buscarlos a una fiesta.
Cuando les decimos que no se peleen con ese compañerito que les dice 'enano' o 'cuatro ojos', y les damos toda clase de explicaciones conciliatorias, en realidad querríamos tener el cogote del pequeño verdugo entre nuestras manos.
Todas las madres del mundo hacen y dicen exactamente las mismas cosas. Yo creo que les dan un cursillo secreto en el que aprenden esos comportamientos que llamamos “cosas de madre”. Quién no ha escuchado alguna vez el clásico “Tú hazle caso a tu madre, que tu madre sabe mucho de esto…” ¿De dónde creen que ha podido sacar una madre una frase así? Pues del cursillo.
Lo primero que les enseñan en el curso es a repetir mucho las cosas. Por eso, cuando eres bebé hablan contigo como un disco rayado:
- ¿Cómo estás? ¿cómo estás? ¿cómo estás?
Seguro que si el bebé pudiera hablar, les diría:
- Hasta el gorro, hasta el gorro, hasta el gorro…
La vida puede ser lo que uno quiere. Este es mi cuerpo y me corto el pelo como quiero.
La frase no tendría nada de significativa si no fuera porque fue dicha esta mañana a mi esposa por nuestro hijo de cuatro años y medio. Vía Bilinkis.com (recomiendo ampliamente la lectura de los comentarios)
Un día una flor estaba plantada en la tierra. Un día la flor vio a un enanito. El enanito la quería sacar en un jarrón. El enanito se olvidó de regarla y la flor se puso podrida. El enanito la sacó a la basura. Tuvo otra flor y nunca se olvidó de regarla. Fin.