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Vía A tu salud
Sigue la polémica: ¿Cómo deben dormir los niños?
Según un nuevo estudio de los EE.UU., dormir boca arriba empeoraría la apnea infantil en menores de tres años. El trabajo, que no evaluó específicamente a bebés, plantea la necesidad de consultar al pediatra sobre la posición correcta para cada niño. “Los niños pequeños con dificultades respiratorias obstructivas durante la noche, o apnea del sueño, parecen experimentar más problemas respiratorios si duermen boca arriba que cuando duermen en otras posiciones”, concluye un nuevo estudio publicado en la última edición de Archives of Otolaryngology - Head & Neck Surgery. Este trabajo abre nuevamente el planteo sobre qué posición deben tener los pequeños a la hora de dormir y refuerza más aún la participación del pediatra, en cada caso, a la hora de evaluarlo. La recomendación es clara en adultos: dormir boca arriba aumenta el número de “paradas respiratorias”; sin embargo este mismo consejo para los niños afectados por este trastorno se desconocía.
Hasta que se presentaron los datos de esta nueva investigación, “innumerables estudios realizados en Europa, Asia, Estados Unidos de América, Australia y Nueva Zelanda llegaron a la conclusión que la posición boca abajo es un riesgo muy importante para el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. La posibilidad de que un bebé fallezca por esta causa es de 3 a 12 veces más frecuente si el mismo duerme boca abajo. La manera correcta y segura para el dormir del bebé es boca arriba” , explica SIDS Argentina, entidad especializada en este síndrome. Al respecto, destacaron los autores del trabajo, “este estudio no observó a bebés pequeños, así que los hallazgos no deberían confundirse con la práctica saludable de poner a los bebés a dormir de lado o de espaldas para evitar el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante”.
En este caso, se analizó a 60 niños menores de tres años que padecían apneas. Todos fueron sometidos a una prueba de polisomnografía, estudio indicado para ahondar en la patología del sueño. En ella se evalúan los movimientos oculares, el electroencefalograma, se realiza electromiograma de mentón, brazos y piernas, flujo aéreo (respiración buco nasal), electrocardiograma, oximetría de pulso y los sonidos por medio de un micrófono. A la vez, se analizaron la posición en la que dormían, el número de apneas producidas en cada postura, así como la saturación de oxígeno.
El doctor Kevin D. Pereira, profesor de otolaringología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Texas en EE.UU., y autor principal del trabajo señaló que el "índice de perturbación respiratoria (IPR) promedio aumentaba cuando se pasaba más del 50% del tiempo en la posición supina (boca arriba)". De hecho, agregó, "hubo un mayor incremento cuando la posición supina comprendía el 75% del tiempo total de sueño. El IPR en esta posición era mayor que en todas las otras posiciones combinadas". Este índice marca el número de apneas (cesación del flujo aéreo mayor a 10 segundos) e hipopneas (reducción del 50% o más del flujo aéreo por más de 10 segundos) por hora de sueño, siendo el valor normal de 0 a 5 y severo de 30 o más.
Los datos recientemente publicados constatan que la incidencia de episodios aumentaba entre cinco y ocho veces durante más del 50% del tiempo que estaban durmiendo sobre sus espaldas. "Este hallazgo contradice estudios anteriores que han demostrado que no existe correlación entre la posición usada para dormir y la apnea obstructiva del sueño en los niños", destacó el doctor Pereira. Por último, los autores del estudio recomendaron consultar con el pediatra la mejor postura para el niño a la hora de dormir; evaluando así cada caso en particular.
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