Algunos consejos para que tu bebé y tu niño disfruten del sol y la playa con seguridad:
- La visita a la playa: Ten en cuenta que los bebés menores de 6 meses no deben visitar la playa. Su piel aún es demasiado sensible para soportar el sol directo ya que no es capaz de producir melamina, sustancia protectora. No lo lleves ni aún bajo la sombrilla y con protector solar.
- Protector solar: Aunque estén a la sombra, ponles siempre protector solar. Este deberá ser con un factor mayor a 30. Es conveniente que se lo apliques una media hora antes de exponerse y no olvides reforzarlo al salir del agua. Recuerda que también debes aplicarlo si está nublado.
- Agua fresca: Dale baños de agua fresca para combatir el calor, le permitirán tomar sus siestas de forma mucho más placentera.
- Comidas livianas: La idea es mantenerlo hidratado por lo cual si lo amamantas ofrécele además líquidos alternativos y ¡no olvides de hidratarte también tú misma!. No es buena idea preparar comidas hipercalóricas o muy pesadas.
- Respeta los horarios de exposición al sol: Entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, no es conveniente exponerse al sol. Trata de que tus niños no lo hagan ni aún con protector solar o estando a la sombra.
- Previene el Golpe de Calor: Es normal que el cuerpo pierda agua (transpire) para deshacerse del exceso de calor, pero hay veces en que esto se produce en exceso y el cuerpo se deshidrata. Para evitar esto, ofrécele a tu niño agua frecuentemente. Si su temperatura supera los 38° llévalo al médico.
- Chequea si esta acalorado: Si notas su carita enrojecida o su pecho caliente y pegajoso, desabrígalo y ofrécele agua. Hay veces en que nuestros bebés son demasiado pequeños para indicarnos cuando tienen sed. El agua o los jugos naturales son un buen aliado.
- Ropa fresca: Vístelo con ropa de telas livianas (por ejemplo, el algodón) y colores claros, que ayudan a que la piel respire mejor y permiten refractar mejor el calor. El elemento imprescindible es el gorro con visera para proteger sus ojos.
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