Un día una flor estaba plantada en la tierra. Un día la flor vio a un enanito. El enanito la quería sacar en un jarrón. El enanito se olvidó de regarla y la flor se puso podrida. El enanito la sacó a la basura. Tuvo otra flor y nunca se olvidó de regarla. Fin.
En la noche es bueno crear una atmósfera cargada de ternura, historias y media luz, que te ayudarán a iniciar el sueño de tu hijo de una manera suave y placentera:
- Asegúrate que la rutina final para antes de acostarse se haya completado y que no falte nada: Comida, leche, baño, lavado de dientes, inodoro, pijama. Elige un cuento mágico, sin momentos de miedo ni peligros. También puedes inventártelos tú misma improvisando. Es más sencillo de lo que piensas.
- Evita las interrupciones. Desconecta celulares, apaga la computadora y la televisión y promueve el silencio en toda la casa, avisando que estarás en el cuarto del niño. Luego échate con tu hijo en la cama o bien puedes acercar un sillón, pero no hay nada más arrullador y reconfortante que sentir la cercanía de mamá.
- Luz tenue: La luz que esté encendida debe ser la de la mesita de noche, no la del techo. Así podremos enfocarla sobre el texto del relato, sin que deslumbre al niño dificultándole la conciliación del sueño.
- Tono de voz suave: El tono que debes usar al narrar el cuento debe ser poco más que un susurro, bajando su intensidad incluso donde supuestamente hay una exclamación del protagonista. La lectura debe ser más lenta de lo normal, lo cual te ayudará a dominar mejor la modulación suave de tu voz.
Mantén siempre el contacto con tu hijo, acariciándole la cabeza. Al principio es muy posible que el niño interrumpa, lo cual es normal. Poco a poco irá tranquilizándose. Si no es así, suspende el relato, no es necesario forzarlo. A lo mejor asi se detenga y preste atención. De cuando en cuando, o a cada volteado de página, observa si tu hijo se está adormeciendo. En muchos casos no llegarás al final del cuento. En ese momento, asegúrate que esté dormido, cúbrelo bien con ropa de cama, apaga la luz y espera un poco. Luego retírate de la habitación.
Establecer el cuento como parte de la rutina para ir a dormir será beneficioso para todos, pues tú aprovecharás ese tiempo para estar exclusivamente tu hijo, y él disfrutará de una de las mejores manera de coger el sueño: A través de la voz que más quiere y necesita oir en el mundo.
Erase una vez un niño muy pequeño muy pequeño, era tan pequeño como sus padres, tanto que vivían en una casa de muñecas y aun así se perdían dentro.
Un día el niño estaba viendo la tele, y salieron las imagenes de cuando el hombre llegó a la luna. Al niño le vino una idea a la cabeza, quería ser astronauta. Se lo dijo a sus amigos y echaron a reir, ¿como vas a ser astronauta? eres tan pequeño como un garbanzo, no podrías ni subir a la nave. Pero el niño, se esforzó mucho, estudió y estudió, y cuando ya no era tan niño, aunque seguia siendo bajito, consiguió su objetivo, ser astronauta.
La florecilla y la ardilla: la historia de una gran amistad
Había una vez, en un bosque muy lejano soleado y bonito, un par de amigos muy singulares. En uno de los rinconcitos del bosque, bajo un gran alcornoque siempre podías encontrar a la ardilla “Flipy” y a su amiga la flor “margarita”. Se pasaban horas y horas hablando, charlando de las cosa que les ocurrían, haciendo los deberes del cole, y sobre todo, disfrutando cada segundo de su amistad.
Durante muchos meses el sol brilló, hacía una temperatura muy agradable para poder jugar por el bosque y disfrutar de las horas de vacaciones del verano. Poco a poco, el tiempo fue cambiando, vinieron oscuros nubarrones que dejaron sus gotas de lluvia por doquier, anegándolo todo. El viento gélido irrumpió en el bosque silvano y moviendo todo lo que tocaba. Flipy empezó a notar que su amiga Margarita cada día que pasaba estaba más mustia y pocha. No tenía alegría y sus pétalos empezaron a caerse. Flipy preocupada volvió a su madriguera, esperando que el día siguiente fuera mejor para su amiga Margarita.
hasta el viejo hospital de los muñecos llego el pobre pinocho mal herido un cruel espanta pájaros bandidos lo sorprendió durmiendo y lo atrapo turu ru ru, llego con su nariz hecha pedazos una pierna en tres partes astilladas una leccion interna y delicada y el medico de guardia lo atendió turururu y a un viejo cirujano llamaron con urgencia y con su vieja ciencia pronto lo remendó pero dijo a los otro enfermos internados todo esto es en vano le falta el corazón turururu el caso es q pinocho estaba grave y en si de su desmallo no volvía y el viejo cirujano no savia a quien pedirle prestado un corazón turururu entonces llego el hada protectora y viendo q pinocho se moría le puso un corazón de fantasía y pinocho sonriendo despertó. !pinocho¡ !pinocho! !hay pobre pinocho¡
PETER PAN Wendy, Michael y John! eran tres hermanos que vivían en las afueras de Londres. Wendy, la mayor, había contagiado a sus hermanitos su admiración por Peter Pan.
Todas las noches les contaba a sus hermanos las aventuras de Peter. Una noche, cuando ya casi dormían, vieron una lucecita moverse por la habitación. Era Campanilla, el hada que acompaña siempre a Peter Pan, y el mismísimo Peter. Éste les propuso viajar con él y con Campanilla al País de Nunca Jamás, donde vivían los Niños Perdidos...
- Campanilla os ayudará. Basta con que os eche un poco de polvo mágico para que podáis volar.